Condiciones para el éxito de un proyecto de inversión pública

Entrevista al ingeniero Carlos Estrella, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Yucatán

 

La diferencia principal entre los proyectos de inversión pública y los de inversión privada, es que, en el aspecto público, después de pasar por la serie de pasos para evaluar y decidir si conviene llevar a cabo un proyecto, la decisión final se debería tomar mediante una metodología que se llama la evaluación social y económica de proyectos, ya que se busca desde el punto de vista de la sociedad el bienestar. Por otro lado, cuando elaboramos un proyecto desde el punto de vista privado, lo que se busca es la rentabilidad financiera. 

Sin embargo, la metodología para evaluar un proyecto en general tiene los mismos principios. Para iniciar, hay que comprender que un proyecto es una alternativa de solución, una respuesta a algún problema o mejor dicho a alguna necesidad. Podría decirse que también para aprovechar oportunidades en el mercado. En cualquier caso, se trata de atender una demanda real no atendida, de quienes tienen dicha necesidad.

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Identificar el problema y la necesidad a atender, la clave del éxito de un proyecto público

La parte más delicada es identificar cuál es el problema que se pretende atender, porque sucede que hay muchas ideas que provienen de la sociedad. Por ejemplo, desde la campaña política, a los candidatos les piden de todo: carreteras, agua potable, escuelas, hospitales, parques, museos, aeropuertos… de todo.

Pero el asunto no es qué tan bonito o bien se ve la construcción del proyecto… sino preguntarnos: ¿atiende alguna necesidad?, ¿quiénes son los que demandan esa necesidad?, ¿quiénes van a ser los usuarios?, ¿quiénes tienen un problema?, ¿cuántos son?, ¿en dónde están? 

Condiciones para el éxito de un proyecto de inversión pública

Metodologías internacionales para la evaluación de proyectos

Existen metodologías que utilizan los organismos financieros internacionales que han capacitado al gobierno mexicano. Se han establecido los Lineamientos en la Unidad de Inversiones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para presentar proyectos de inversión y evaluarlos.

Una idea importante es ¿qué aspectos aborda un proyecto? El más obvio para los ingenieros es el aspecto técnico. Pensemos que quieren construir un hospital. Uno diría, bueno, el hospital va a tener tantas camas, cierto nivel de servicio, consulta externa, etc. Pero uno tendría que preguntarse también: ¿cuál es la población que necesita ese hospital?, y ¿dónde está ubicado?

Hay que considerar también las factibilidades. Por ejemplo, en el aspecto técnico tenemos que hacer los estudios de suelo, los de hidrología, por supuesto que hay que confirmar si cuenta con servicios de agua potable, de energía eléctrica. Parece obvio lo anterior, pero en el país se han construido escuelas y hospitales donde no hay energía, y las instalaciones se quedaron abandonadas en medio de la selva o del bosque. 

También tenemos las factibilidades ambientales como la fauna y la flora del sitio, las legales para saber con qué terrenos contamos o si tenemos los derechos de la propiedad. También es importante considerar quién va a operar ese hospital. ¿Hay la capacidad de operarlo?, ¿tenemos médicos y personal que pueda dirigir ese hospital?

Condiciones para el éxito de un proyecto de inversión pública

La evaluación socioeconómica del proyecto

La parte más complicada es evaluar social y económicamente el proyecto. Para ello hay que seguir ciertos pasos. Desde el nivel perfil, con la información que tengamos disponible, debemos cuestionarnos cuál es el problema desde el punto de vista técnico, legal, social y económico. Una vez que tengamos esa información, podemos calcular si llevar a cabo esa idea tiene más beneficios que costos. Si la respuesta es sí, podemos seguir al siguiente nivel, que es la prefactibilidad. Aquí me gustaría hacer un ejemplo real.

En alguna ocasión me dicen “vamos a hacer un hospital en tal lugar, porque los niños de esa zona mueren por infecciones intestinales y tenemos un índice de mortalidad infantil muy alto, comparado con el resto del país”. Yo pregunté, bueno, ¿y por qué les dan infecciones? Lo que pasa, me respondieron, es que no desinfectan el agua potable, la mandan cruda, y cuando les dan su alimento a los niños, se enferman; o bien las señoras que amamantan no se asean y los niños se enferman. Entonces, ahí podríamos notar que, aunque se construyera el hospital, posiblemente los niños se iban a seguir muriendo. No era un problema de falta de hospital, sino un problema de calidad del agua potable y de buenas prácticas de higiene.

La parte más complicada es evaluar social y económicamente el proyecto. Para ello hay que seguir ciertos pasos. Desde el nivel perfil, con la información que tengamos disponible, debemos cuestionarnos cuál es el problema desde el punto de vista técnico, legal, social y económico.

Condiciones para el éxito de un proyecto de inversión pública

El proyecto ejecutivo: condición indispensable para no caer en ocurrencias

Una vez que tengamos la factibilidad, el siguiente paso es hacer el proyecto ejecutivo, que abarca todos los diseños técnicos, la arquitectura propiamente, pero sobre todo la ingeniería de detalle. 

En todas las obras de infraestructura, ya sean una carretera, sistemas de agua potable, un hospital, etc., la ingeniería tiene que estar. Se deben de considerar las instalaciones eléctricas, hidráulicas, sanitarias, pluviales, de aire acondicionado, las redes o fibras ópticas para la comunicación y datos. Todos los detalles técnicos tienen que estar en los planos de “ingeniería de detalle”. Es por eso que se llama proyecto ejecutivo, porque lo puedes ejecutar. 

Una vez teniendo todo ese diseño completo, puedes proceder a construirlo. Cabe señalar que, muchas veces, en las dependencias de gobierno se van directo de la idea a la construcción, sin hacer los estudios de factibilidad. Muchas veces esa idea no atienden un problema real, y por eso son ocurrencias. De igual forma, si ejecutas el proyecto sin ingeniería de detalle, vas a tener muchos malos cálculos y, por lo tanto, muchos más costos de mayor tiempo de ejecución.

Muchas veces, en las dependencias de gobierno se van directo de la idea a la construcción, sin hacer los estudios de factibilidad. Muchas veces esa idea no atienden un problema real, y por eso son ocurrencias.

 

La operación del proyecto: importante no sobredimensionarlo

Seguidamente, hay que operar el proyecto, hay que ver si realmente van a ir los usuarios. Hay incontables historias donde se han construido proyectos que no se utilizan totalmente; hospitales de 5 pisos donde solo funcionan 2, que terminan toda la vida sin ocuparse. En estos casos, desde mi punto de vista como analista de proyectos, no se hicieron bien los estudios de factibilidad, pues sobredimensionaron el proyecto y optaron por una solución muy costosa.

Condiciones para el éxito de un proyecto de inversión pública

Evaluación constante del proyecto 

El último paso es evaluar el impacto posterior del proyecto. ¿Qué salió bien?, para repetirlo. ¿Qué salió mal?, para evitarlo en otras inversiones públicas. Tales pasos arriba descritos son propios de lo que se llama el ciclo de vida del proyecto. Al final tenemos que preguntarnos: ¿atendimos el problema, lo identificamos correctamente desde el perfil o desde la factibilidad? O, al final, ¿nos está costando más?, ¿tiene más costos que beneficios? 

El principio de que los recursos son limitados y las necesidades infinitas, se notan más en el Gobierno. El dinero público tiene que ser cuidado, tiene que atenderse con mucho detalle. Y para eso deberíamos armar una buena cartera de proyectos.

 

La importancia de contar con una Cartera de Proyectos Públicos

Recordemos al llamado Plan Estratégico, primero de Mérida y luego de Yucatán. Ahí emularon a Barcelona, donde los actores sociales que fueran líderes de opinión, y no solamente funcionarios, así como representantes de universidades, empresarios, etc., opinaban sobre los proyectos.

Sin embargo, debemos de considerar el peligro que mencionamos antes. Hay muchas ideas, yo creo que todas de buena intención, pero no todas responden a alguna necesidad. Un aeropuerto, construido sin estudios de factibilidad, porque surgió una idea, simplemente porque lo vio alguien en otro país, terminará en fracaso si no se aplica el ciclo del proyecto que hemos mencionado. 

Es importante que lleven todas esas ideas, pero especialistas en evaluación económica de proyectos públicos, deben analizar rigurosamente si dichas ideas pueden realmente aterrizar en un proyecto público. Esos análisis de aspectos técnicos, sociales, económicos, ambientales, de operación… deben de irse detallando para poder saber si realmente hay una necesidad que atender, y si esa propuesta tiene más beneficios que costos considerando la inversión inicial y la operación. 

Por ejemplo, tenemos el proyecto del Gran Museo del Mundo Maya, que se hizo argumentando una visita de 10,000 personas por día, y eso no se ha cumplido. Nunca se ha demostrado con estudios de factibilidad que iba a haber esta asistencia. Todo ese dinero que se le paga al que construyó, por cierto, se trata de un contrato de alianza público-privada es el equivalente a si entraran 10,000 personas por día, aunque solo entren cien. Ese dinero pudo haberse invertido en dar becas a los talentos artísticos o a realizar conciertos, si buscamos apoyar proyectos culturales.

 

La realidad actual de los proyectos públicos

El marco jurídico está establecido para la evaluación socioeconómica, y hay técnicos que califican, pero en muchas decisiones de política pública hemos retrocedido a los años setenta.

Los servidores públicos no están cumpliendo cabalmente la metodología de la evaluación económica de los proyectos, y se han dejado atrapar por una maqueta, un render, una idea que parece muy lucidora, pero  que muchas veces es un capricho, que la sociedad va a terminar pagando, porque ese recurso no se está invirtiendo en los proyectos donde hay las necesidades.

Por ejemplo, no tiene uno que ser ingeniero para notar que en Yucatán y en Mérida, hay que hacer proyectos sobre agua potable, para el suministro de la energía eléctrica, para mejorar calles y carreteras, para tener mejores centros de salud. No necesariamente son construcciones lo que son proyectos, los proyectos son soluciones a problemas. Por ejemplo, un programa de vacunación es un proyecto.

Condiciones para el éxito de un proyecto de inversión pública

El Colegio de Ingenieros Civiles de Yucatán: aliados para mejorar los proyectos públicos

El Colegio de Ingenieros Civiles de Yucatán es el más antiguo en la región, tenemos más de 70 años participando organizadamente, primero como una representación del Colegio de Ingenieros Civiles de México y, desde hace casi 50 años, como Colegio de Ingenieros Civiles de Yucatán, Asociación Civil.

Al final, somos el mismo grupo organizado, que participa activamente en las decisiones de la inversión pública. Antes, inclusive, del Colegio salían secretarios y directores de áreas técnicas del gobierno. Hoy en día eso no sucede totalmente. Por ejemplo, vemos en varias dependencias de perfil técnico, que muchas veces los responsables no son ingenieros civiles. Esto es algo que se tiene que mejorar.

 

Los servidores públicos no están cumpliendo cabalmente la metodología de la evaluación económica de los proyectos, y se han dejado atrapar por una maqueta, un render, una idea que parece muy lucidora, pero  que muchas veces es un capricho, que la sociedad va a terminar pagando, porque ese recurso no se está invirtiendo en los proyectos donde hay las necesidades.

David Montañez Rufino
Maestro en Diseño, Gestión y Dirección de Proyectos. Fundador y director general de la plataforma urbana M50.

direccion@metropolimid.com.mx