Somos muchos los que estamos involucrados en temas energéticos, y en especial en el sector eléctrico, quienes coincidimos en afirmar que cualquier proyecto de energía limpia y renovable que pretenda llevarse acabo a partir de ahora hacia el futuro, necesariamente tendrá que  incorporar, como uno de sus componentes críticos, el almacenamiento.
 

La industria de los electrones, esas pequeñas partículas que fluyen a través de los cables que los conducen hasta llegar al sitio exacto en donde proveerán la potencia necesaria para que se realice un trabajo, ya sea mover un motor, aportar calor, o iluminar un espacio, jamás consideró desde que nació como industria, que su producto entregable a los clientes, la electricidad, pudiese ser almacenada conformando un inventario, del cual se fuera tomando lo que en cada instante se necesite o demande, hasta hoy.

El estándar en la industria eléctrica, siempre ha sido generar esa energía de manera instantánea justamente cuando es demandada. Esto significa que cada vez que enchufas tu teléfono a la toma de corriente para que se cargue, enciendes la cafetera para servirte esa hirviente bebida que te ayudará a espabilarte, o tocas el botón de encendido de tu computadora para empezar a elaborar el informe de ventas del primer trimestre del año, ocasionas que en el lapso de unos pocos milisegundos, una central generadora de electricidad, que podría estar ubicada a 100 metros o a 950 kilómetros de distancia de donde tu te encuentras, incremente su producción de electrones, los haga viajar a través de las redes de transmisión y distribución, hasta meterlos al interior de tu oficina para que puedas llevar a cabo esas y otras tareas.

Cambiar hoy ese paradigma, ya no es opcional. Con la integración de sistemas de baterías para almacenar energía, se abre una gran ventana de oportunidades, que trasciende la simple entrega y recepción de energía generada y consumida, que se intercambia para generar un balance neto, ya sea a cargo o a favor del usuario, que se refleja en su factura.

Con dispositivos de almacenamiento modernos, y sistemas de gestión inteligente, los usuarios alcanzarán un nivel de empoderamiento como jamás lo han tenido antes.

Pero, ¿Cómo elegir el sistema de almacenamiento de energía más apropiado? Simple, como lo hacemos con cualquier otro producto o servicio, siempre tenemos que evaluar de entre todas las opciones disponibles, la que mejor se adapta a nuestras necesidades particulares.

Recomendaría poner énfasis en cuatro características esenciales: seguridad, desempeño, durabilidad y flexibilidad.

De poco o nada sirve ahorrar dinero o reducir tu huella de carbono en el planeta, si introduces a tu hogar un dispositivo que pone en riesgo a tu propiedad y a tu familia. Algunos tipos de baterías son fácilmente inflamables, muchas otras utilizan en su composición o fabricación, metales o compuestos químicos que son muy dañinos para la salud y el medio ambiente. Las que han demostrado tener un comportamiento más seguro, son las baterías de iones de litio.

Como en todas las demás inversiones que realizamos, buscamos obtener el retorno mas alto en beneficios netos, y para que esto suceda, es crucial que los activos que se adquieren, tengan una larga vida útil, y que durante ese tiempo brinden un desempeño confiable, robusto y libre de problemas, conviene investigar y obtener recomendaciones objetivas de otros usuarios, acerca de la marca que se quiere utilizar, y preferir los productos que ofrezcan garantías de entre los 12 y los 15 años, de desempeño libre de defectos.

Cada usuario tiene necesidades distintas, tu podrías estar buscando de inicio, un sistema que te ofrezca simplemente un respaldo ante la eventual interrupción del servicio de electricidad en tu hogar, pero te conformas con un par de horas de autonomía en lo que llega a solucionar el problema el personal de la CFE. Pero un amigo tuyo puede necesitar un mayor tiempo de respaldo porque algo muy valioso podría perderse ante la eventualidad de un corte más prolongado. Y en ambos casos podría requerirse que el sistema sea adaptable para incrementar mas adelante su capacidad, o que admita la integración posterior de un sistema de gestión y monitoreo en tiempo real por medio de computadora o dispositivos móviles. Incluso si más adelante las leyes y la tecnología lo permiten, realizar operaciones comerciales con la energía de un grupo numeroso de usuarios.

No hay duda de que el mercado para el almacenamiento de energía se expandirá exponencialmente en los próximos años, la tecnología avanza aceleradamente, y la necesidad de integración de energía limpia y renovable será más compleja. Así que habrá que ser muy cuidadosos y apoyarse en la recomendación de un experto de tu confianza, para elegir sistemas a prueba de futuro.

Raúl Asís Monforte González

Raúl Asís Monforte González

Ingeniero Civil y Maestro en Arquitectura de Paisaje. Presidente del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Energía Renovable y Medio Ambiente A.C.

Email: raul@mienergiamx.com

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