Aproximadamente, hace un año y medio, en la ciudad de Mérida se iniciaron los trabajos encaminados a la elaboración del Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable, mejor conocido como el “PIMUS”; pero ¿qué significa esto? Para ponerlo en términos simples diríamos que hablamos de la rectoría para que, en términos de movilidad, tengamos una ciudad habitable e incluyente.

El PIMUS de nuestra ciudad representa un gran reto, no solo en lo que se refiere a la articulación de las prioridades, estrategias y metodologías expuestas por los diferentes actores, sino fundamentalmente a su instrumentación; dispuesta a asumir los riesgos de encauzar a la ciudad, privilegiando condiciones de sustentabilidad y retomando la rectoría de lo que está sucediendo ahí afuera: en el espacio público, en nuestras calles… En donde todos los días nos vemos obligados a enfrentarnos con la ciudad, cuando el término correcto debiese ser, no enfrentar, sino disfrutar de la ciudad.

Si bien contar con un instrumento de planeación con estas características no es un reto menor, conseguir que su implementación satisfaga las expectativas generadas en el proceso de consulta ciudadana al que estuvo sometido por cerca de un mes, será sin duda lo que determine su éxito. Con una estructura basada en seis líneas estratégicas: diseño y planeación urbana, modos no motorizados, transporte público, transporte privado motorizado, transporte de carga y normatividad e institucionalidad; la consulta ciudadana logró captar un total de 622 propuestas y más de 600 apoyos, de los cuales más de la mitad fueron acerca de los temas de diseño urbano y de transporte público. De tal manera que, el lograr una coordinación efectiva con el Gobierno del Estado, será fundamental para articular sus intervenciones a partir de los criterios de movilidad urbana sustentable en sus respectivos ámbitos de actuación y de influencia sobre un contexto metropolitano.

A nivel conceptual el PIMUS se plantea cuatro escenarios de movilidad:

  1. Cambio modal: incrementar los modos de transporte público.
  2. Eficiencia de movilidad: optimización de traslados.
  3. Movilidad de proximidad: planificación territorial y urbana.
  4. Calidad ambiental: mitigación respecto al cambio climático.

Sin perder de vista que estos cuatro escenarios forman parte de un mismo contexto, su implementación se tendrá que realizar como una sinergia de acciones que se complementen, buscando fortalecer la habitabilidad en la ciudad. Pensemos en Charles Montgomery, urbanista y escritor canadiense, autor de “Happy City”, él nos habla de cómo la forma, estructura y componentes de la ciudad facilitan o inhiben la felicidad de sus habitantes, y en muchos casos, la infraestructura urbana rompe vínculos sociales. Montgomery señala también que, “los tiempos y los modos en que nos trasladamos –vinculados con la forma y estructura de la ciudad– moldean nuestras vidas”; bajo esta perspectiva, la expectativa del PIMUS es realizar intervenciones y estrategias orientadas a que las personas podamos disfrutar de nuestra ciudad sin el temor del conjunto de riesgos multifactoriales que hoy representa la movilidad.

Para la elaboración del PIMUS, el Municipio de Mérida contó con la alianza estratégica del Programa de Cooperación Urbana Internacional de la Unión Europea (IUC), de consultores especializados de ITDP México, Céntrico y Steer, así como con las aportaciones de diferentes representaciones del gobierno municipal, estatal y federal; igualmente estuvieron presentes la academia y agrupaciones, cámaras y colectivos (de estos últimos se cuentan 29 representaciones en total); liderados por el Instituto Municipal de Planeación del Municipio de Mérida (IMPLAN). Mismo que después de pasar por el proceso de consulta ciudadana tendrá la tarea de integrar el documento final, para dar paso a lo que se espera sea una nueva etapa de paradigmas que determinen las prioridades de sustentabilidad, habitabilidad e inclusión en la movilidad de la ciudad.

Siendo el IMPLAN el responsable de consolidar el documento final, y pese a tener un amplio acompañamiento en su desarrollo, seguramente habrán de surgir legítimos cuestionamientos que eventualmente podrán y deberán ser atendidos en una dinámica de fortalecimiento del mismo documento. En este sentido, lo valioso será despertar el interés colaborativo de todos, la disposición de dar seguimiento a las recomendaciones, y trazar estrategias de transversalidad que consoliden el entendimiento de todos los que inciden en intervenciones del espacio público. Abarcando desde quienes realizan intervenciones físicas de diseño de rutas y permisos de uso de suelo, hasta otras de participación comunitaria y seguridad pública, por señalar solo algunas; las cuales deberán reconocer en este documento el punto de partida de su quehacer en la esfera pública.

Para lograr este objetivo será oportuno contar con instancias provistas de atribuciones que aseguren el poner en marcha acciones que hagan visible lo planteado. Tener a quien evaluar y saber qué evaluar, sin duda proveerá de argumentos ciertos que confronten las inercias tan dañinas y difíciles de desterrar.

Finalmente nos tocará a todos los que vivimos en la metrópoli estar dispuestos a ser líderes de este nuevo paradigma de ciudad; ser promotores de las futuras políticas que defiendan una movilidad moderna, inteligente y sustentable; dar el primer paso en nuestra vida cotidiana siendo empáticos y propiciando este sentimiento con los demás; ser causantes del respeto a todos los modos de transporte; reconocer y privilegiar los modos no motorizados cediendo el paso al peatón, respetando los paraderos del transporte público y su paso preferente, etc. Son muchas las formas de participar y de sumarse a la generación que marque el inicio de una nueva etapa en la cultura de movilidad. Pensemos que las calles habitables que tuvimos (donde jugábamos y nos encontrábamos con nuestros vecinos) y disfrutábamos, ya no son la mismas que hoy tenemos; al menos no en su calidad de habitabilidad. En la medida en que participemos conociendo y defendiendo nuestro patrimonio, podrían cambiar para bien en un futuro no tan lejano.

 

*Portada: Asteroid.

 

Luis Antonio Sauma Castro

Luis Antonio Sauma Castro

Profesionista dedicado a la Administración Pública con Diplomado en Urbanismo y Salud, Sustentabilidad Urbana, Administración del Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial.

E-mail: jluis.sauma@gmail.com

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